Un mes después - Objetivos y sensaciones

Un mes después de conseguir los visados

¿Alguna vez habéis visto a un perro perseguir un coche? ¿Alguna vez habéis visto lo que ocurre después?

Bueno, pues lo que ocurre después es que el perro no sabe muy bien qué hacer con el coche una vez lo atrapa.

Con los sueños ocurre un poco igual. Hay una fase inmediata en la que estas flotando en una felicidad muy placentera: Es un momento pacífico, feliz, lleno de esperanzas e imaginaciones. Estás saboreando lo que significa haber conseguido algo tan difícil de alcanzar. Cuando lo consigues, ya no sabes qué hacer después.

A corte personal, he olvidado la ansiedad que sentía en su día, y las ganas tan intensas que tenía de conseguir el visado. He pasado tanto tiempo anhelando tener ése visado conmigo que ahora no sé cómo es la vida sin ése anhelo. Pero a la vez sí lo sé: La vida habiendo conseguido algo meritorio es… Muy guay.

La verdad es que lo es. Cuando pienso en el visado, recuerdo el anhelo que sentía e inmediatamente después viene el recuerdo de esa noche en la que Erik y yo nos miramos con los corazones acelerados y supimos que sí: Que nos íbamos a Nueva Zelanda. Que estaba ocurriendo en ése instante. Que era real.

Un mes después se me ensancha el rostro al recordar ése momento. Joder, he vivido muchas cosas geniales en estos últimos años, pero creo que ése momento en el que nos dejó pagar los visados, ése instante en el que entendí que Erik y yo nos íbamos a embarcar en una aventura tan increíble… Ése instante corona un recuerdo que siempre guardaré en mi corazón: El día que supe que nos íbamos a vivir un sueño. (Tengo el vello de punta escribiendo esto. ¡Ojalá todos podáis sentir esto algún día, porque es lo más alucinante que hay!)

Un mes después he de admitir que he sentido dos cosas que sobresalen por encima de todas:

  • He dejado de buscar cosas de Nueva Zelanda. He dejado de ver vídeos. De leer cosas sobre el país. He dejado todo lo que ansiaba saber de ése paraíso… Porque ahora sé que lo puedo ver en persona. Y no mentiré, debo conocerme éste país de pies a cabeza a estas alturas pese a haber estado una vez en la vida, hace trece años. Pero no, ya no necesito llenarme la cabeza de fotos y vídeos: podré tomarlos yo mismo. Además, todo esto me ocurrió justo el día después de obtener los visados, fue tan increíblemente automático que me asusté por un momento, porque ya no quería saber nada de Nueva Zelanda: Era y es como intentar no comerse spoilers de una película que estas deseando ver.
  • Todo lo que me preocupa ahora es EL DINERO. Veréis, soy una persona que no tiene mucho dinero, y el valor económico de las cosas siempre tiene interés para mí. Muchas veces preguntaré “¿Y cuánto vale esto?” porque en mi fuero interno el dinero siempre es una preocupación para mí. He sido muy despilfarrador en mi vida y es algo que intento enmendar día a día, y me siento orgulloso de decir que he superado ésa etapa de mi vida con éxito. Ahora soy bastante poco materialista, pero sigo sin tener un duro. Así que haciendo números con Erik hemos visto que necesitamos una cantidad de dinero bastante grande para poder ir. No es en absoluto difícil de ahorrar, pero es un objetivo que conseguir y eso me preocupa desde la resiliencia y la energía que mi nueva forma de ver el dinero me da.

Así que sí, el dinero es ahora mi objetivo y preocupación más inmediata en relación a ésta aventura.

Estoy haciendo muchos planes para poder ahorrar el dinero necesario, así que pronto pondré un desglose del dinero que queremos llevar cada uno para cuando lleguemos a las antípodas.

artista y viajero

Uriel